mejorar mi comunicacion

¿Cómo puedo mejorar mi comunicación?

“Mi problema es la comunicación con mi hijo. Cuando era un niño teníamos muy buena relación y hacíamos muchas cosas juntos, pero ahora que ha entrado en la adolescencia no se cómo comunicarme con él. No se cómo expresarle lo que pienso y a veces prefiero callarme y no decir nada. También reconozco que me cuesta decir no y muchas veces le concedo lo que me pide. Creo que así me escuchará más. Tengo miedo de hablarle de una forma muy imperativa y que se enfade conmigo. La verdad es que no se muy bien como comportarme. La mayoría de veces evito las discusiones, pero algún día he perdido los nervios y le he gritado. Después me he arrepentido, ya que comunicarme así ha hecho que estuviéramos enfadados más días”.

¿Te sientes identificado con alguna frase de el caso expuesto? ¿Estás satisfecho con tu estilo de comunicación? En el siguiente artículo distinguiremos los diferentes estilos de comunicación y a continuación encontrarás pequeños consejos para mejorar tu comunicación.

Cada uno de nosotros tiene tendencia a comunicarse con un estilo de comunicación, aunque en distintos momentos podemos utilizar distintos estilos. Dependerá de las dificultades de cada uno y de las situaciones que consideremos más relevantes. No existen personas con un estilo “puro” y todos podemos aprender a comunicarnos de una forma más adaptativa. En general, existen tres estilos de comunicación: el pasivo, el asertivo y el agresivo.

En un extremo de la comunicación encontramos el estilo de comunicación pasivo. Estas personas se caracterizan por ser sumisas, expresar escasas opiniones y deseos y dejarse pisar por los demás. Su preocupación es satisfacer a los demás. Tienen dificultades para defender sus derechos y suelen hacer lo que les dicen sin manifestar qué piensan al respecto. La ventaja de este estilo de comunicación es que raramente hay rechazo por parte de los demás. El inconveniente más destacado es que los demás se aprovechan y la autoestima de estas personas se ve reducida ya que su voz nunca es escuchada. Además, mantener este estilo durante largos periodos de tiempo puede producir irritación y resentimiento que pueden llegar a descargarse de forma agresiva.

En el extremo opuesto, encontramos el estilo de comunicación agresivo. Estas personas se caracterizan por decir todo lo que piensan o hacer cumplir sus derechos a cualquier precio aunque esto signifique faltar al respeto a los demás. Este estilo implica agresión verbal, dominio y desprecio hacia los demás. Estas personas acostumbran a perder el control de la situación y no disponen de los recursos adecuados de afrontamiento. La ventaja de este estilo de comunicación es que estas personas consiguen expresar lo que quieren y nadie los pisa. El inconveniente de este estilo es que la forma agresiva de comunicarse produce que las personas de su alrededor se alejen y eviten cualquier tipo de comunicación.

En un punto intermedio encontramos el estilo de comunicación asertivo que sería el más adaptativo y el estilo adecuado para comunicarse. Estas personas se caracterizan por expresar de una forma positiva sus opiniones, sus emociones, sus deseos y necesidades respetando en todo momento a los demás. Estas personas defienden sus derechos y los de los demás. Este estilo sólo tiene ventajas ya que conseguimos expresar lo que queremos y, al hacerlo de una forma adecuada, nuestro interlocutor se siente respetado y nos escucha.

En la siguiente tabla encontrarás más información sobre cada estilo de comunicación. ¿Qué estilo acostumbras a utilizar?

PASIVO ASERTIVO AGRESIVO
Conducta no verbal
  • Ojos hacia abajo
  • Voz baja
  • Gestos poco firmes
  • Postura hundida
  • Frecuentes quejas
  • Negación de la importancia de la situación
  • Retorcer de manos
  • Evitación de la situación
  • Expresión facial amistosa
  • Contacto ocular directo
  • Postura erguida
  • Gestos firmes pero no bruscos
  • Manos sueltas
  • Tono de voz adecuado
  • Mensajes positivos y en primera persona
  • Respuestas directas a la situación
  • Volumen de voz elevado
  • Habla fluida
  • Velocidad rápida
  • Claridad escasa
  • Tiempo de habla excesivo
  • Latencia de respuesta muy rápida
  • Mirada fija
  • Gestos de amenaza
  • Postura intimidadora
Conducta verbal
  • Quizás”
  • Supongo”
  • Realmente no es importante”
  • No te molestes”
  • Bueno, de acuerdo…”
  • “Pienso”
  • “Siento”
  • “Quiero”
  • “Hagamos”
  • “¿Qué te parece?”
  • “¿Qué piensas?”
  • “Harías mejor en..”
  • “Haz”
  • “Ten cuidado”
  • “Si no lo haces…”
  • “No sabes”
  • “Deberías”
Efectos
  • Conflictos interpersonales
  • Depresión
  • Desamparo
  • Baja autoestima
  • Pérdida de oportunidades
  • Irritación
  • Soledad
  • Tensión
  • Se siente sin control
  • Resuelve los problemas
  • Se siente a gusto consigo mismo y con los demás
  • Se siente satisfecho
  • Relajado
  • Se siente con control
  • Buena autoestima
  • Busca activamente oportunidades
  • Conflictos interpersonales
  • Culpa
  • Frustración
  • Hace daño a los demás
  • Soledad
  • Tensión
  • Se siente sin control
  • Se siente enfadado
  • Pierde oportunidades

 

Consejos para ser más asertivo:

  1. Habla en primera persona. Cuando hagas una petición o expreses una idea utiliza el “yo”. De esta forma no culparás a los demás ni harás que se sientan atacados. Por ejemplo, en vez de decir “Tú, no escuchas” puedes decir “Yo no me siento comprendido”.
  2. Describe los hechos sin juzgarlos. Describe lo que ha pasado objetivamente, sin juicios de valor. Por ejemplo: en vez de decir “Eres un impresentable, siempre llegas tarde”, puedes decir “Has llegado unos minutos tarde, habíamos quedado a las 17h”.
  3. Expresa tus sentimientos. Después de describir objetivamente lo que ha pasado puedes expresar cómo te sientes, hablando en primera persona: “Me siento irritado cuando no me contestas los mensajes”.
  4. Controla tus emociones. No contestes lo primero que te venga a la cabeza. Antes de contestar piensa qué es lo que quieres decir y cómo lo harás. Si estás muy nervioso o enfadado y crees que no puedes controlar la situación, es mejor dejar la conversación para más tarde. Puedes decirle a la otra persona que necesitas unas horas para calmarte y concretar un momento para retomar la conversación.
  5. Haz peticiones concretas y positivas. No te limites a decir a los otros lo que no tienen que hacer. Si crees que hay otra manera de solucionar un conflicto, indica de una forma positiva y concreta qué es lo que puede hacer tu interlocutor para mejorar. Por ejemplo: “El próximo día envíame un mensaje cuando salgas de casa, así sabré a que hora llegarás y aprovecharé para hacer unos encargos si te retrasas”.
  6. Aprende a decir que no.  Si ves que no puedes con todo o que lo te proponen no te va bien, exprésalo sin justificarte. Por ejemplo: “Lo siento, quedar esta tarde me es imposible, buscamos otro momento la próxima semana”.
  7. Utiliza tu lenguaje corporal. Utiliza un tono de voz adecuado, una postura erguida, mantén el contacto con los ojos y exprésate con gestos firmes. De esta forma tu lenguaje corporal expresará seguridad y tu interlocutor estará más receptivo.

 

Empieza a poner en práctica estos consejos en situaciones que sabes que puedes manejar y con las personas más cercanas. Si quieres seguir mejorando en tu comunicación, lee el siguiente artículo: Mis derechos asertivos en la comunicación

 

Anna Vives Navarro
Psicóloga y psicoterapeuta

 

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